In colaboración con    www.elloh86.blogspot.com
Seguramente tiene un estilo no convencional.
Hay quien afirma que esto incomode no solo
a la diplomacia internacional, pero también a algunos
de los colegas de su partido. A pesar de esto, el nuevo ministro
de Economía griego, Yanis Varoufakis es seguramente
una figura destacada y extremadamente estimulante.
Matemático de formación, en particular se dedicó al estudio de la "Teoría de Juegos". Es un economista que ha viajado por el mundo y siempre ha trabajado en ambientes académicos y políticos que han resultado ser demasiado neo-liberales para su sensibilidad. Llega a definirse a veces un "marxista errático". Reconoce al punto de referencia de la "ortodoxia comunista" un gran mérito y un gran error. El gran mérito sería haber identificado en el trabajo una variable económica cualitativamente distinta de todas las demás, en cuanto portadora de valores humanos. Pero, precisamente el intento de Karl Marx de proveer con una base científica las aspiraciones de la clase proletaria lo llevaría a un gran error: no haber reconocido que no puede existir una formulación consistente de un modelo económico que incluya tanto el valor como el beneficio como variables. Entre sus referencias culturales además de John Von Neumann está "Matrix", "Star Trek", y hasta Emanuel Kant. Se ocupa de un blog bajo título "Thoughts for a post 2008 world" [pensamientos para un mundo despu'es de 2008]. Sus entradas revelan como más allá de su preparación ha dedicado tiempo a recapacitar sobre varios aspectos de la crisis económica y social en curso. Además de esto, ha demostrado estar realmente comprometido con el futuro de su país y de toda Europa.
Aquí proponemos una traducción al castellano de una carta que escribió al New York Times y que publicó el 16/02/2015, mientras tenían lugar las negociaciones con los socios europeos. Finalmente Grecia obtuvo un aplazamiento de la restitución de la deuda y la revisión de algunas cláusulas que le darán un mínimo de margen de maniobra. Estas eran consideradas por el nuevo gobierno griego precondiciones para poder organizar su plan de estabilización de los presupuestos, la reactivación de la economía y la mejora de la dram'atica situación social. Además de estos propósitos, de esta carta emergen claramente aspectos interesantes de su personalidad.
No hay tiempo para juegos en Europa, de Yanis Varoufakis, ministro de Economía griego
New York Times 16/02/2015
Estoy escribiendo este artículo paralelamente a una negociación crucial con los acreedores de mi país- negociación cuyo resultado podría marcar una generación, e incluso constituir un punto de inflexión para explicar la naturaleza del experimento europeo con la unión monetaria.
Los expertos en Teoría de Juegos analizan las negociaciones como si fueran juegos de repartición de tartas donde todos los jugadores son egoístas. Como pasé muchos años como académico haciendo investigación en Teoría de Juegos, algunos críticos no tardaron en asumir que yo, como nuevo ministro de Economía griego estaría ocupado ideando faroles, estratagemas y opciones alternativas, intentando aprovechar el máximo de una mano débil.
Nada podía estar más lejos de la verdad.
Si algo hizo mi formación en Teoría de Juegos, me convenció de que sería disparatado pensar en las deliberaciones actuales entre Grecia y sus socios como un juego de regateo que ha de ser ganado o perdido mediante faroles o subterfugios tácticos.
El problema con la Teoría de Juegos, como solía contar a mis estudiantes, es que dan por descontados los móviles de los jugadores. Esta asunción no plantea problemas si se trata de póquer o veintiuno. Pero en las últimas deliberaciones entre nuestros socios europeos y el nuevo gobierno de Grecia, el punto es forjar nuevos objetivos, es modelar una nueva mentalidad que trascienda a las divisiones nacionales, disuelva la distinción entre acreedores y deudores reemplazándola por una perspectiva pan-Europea, y posicione el bien común europeo por encima de políticas insignificantes, dogma que ha probado ser tóxico si viene universalizado, y que ofrece un modo de pensar nosotros-contra-ellos.
Como ministro de Economía de una nación pequeña, estresada fiscalmente, privada de banco central propio y visto por muchos de nuestros socios como un deudor problemático, estoy convencido de que tenemos sólamente una opción: rehuír cualquier tentación de tratar este momento crucial como un experimento de estrategias y, en cambio, presentar honestamente los hechos que conciernen a la economía social de Grecia, discutir nuestras propuestas para hacer que Grecia vuelva a crecer, explicar por qué todo esto es interés de Europa, y revelar las líneas rojas que la lógica y el deber nos impiden traspasar.
Hay dos diferencias fundamentales entre este gobierno y los gobiernos griegos precedentes: estamos decididos a enfrentarnos con poderosos intereses personales para hacer despegar a Grecia y ganar la confianza de nuestros socios. Estamos también resueltos a no ser tratados como una "colonia deudora" que deberia sufrir lo que se merece. El principio de la mayor austeridad para la economía más deprimida, sería meramente curioso si no causase tanto sufrimiento innecesario.
Se me pregunta con frecuencia: ¿y si el único modo para asegurar la financiación fuera cruzar sus líneas rojas y aceptar medidas que considera sean parte del problema más que su solución? Fiel al principio que no tengo derecho a farolear, mi respuesta es: las líneas que hemos presentado como rojas no vendrán atravesadas. Si no, no serían verdaderamente rojas, sino una mera pantomima.
Pero, ¿y si esto conllevase dolor a sus gentes?, se me pregunta. Seguramente está usted faroleando.
El problema con esta línea argumentativa es que asume, supone, junto con la Teoría de Juegos, que vivimos en una tiranía de consecuencias. Que no hay circunstancias cuando tenemos que hacer lo que es justo no como estrategia sino simplemente porque es ... justo.
En contraposición a este cinismo, el nuevo gobierno griego innovará. Tenemos que desistir, independientemente de las consecuencias, de acuerdos que sean incorrectoss para Grecia e incorrectos para Europa. El juego "extend and pretend" (extienda y finja) que empezó cuando en 2010 la deuda pública de Grecia llegó a ser inservible, terminará. No más préstamos - o al menos no hasta que tengamos un plan para hacer crecer la economía y se puedan repagar, no hasta que ayudemos a la clase media a reinsertarse y no hasta que abordemos la terrible crisis humanitaria. No más programas de reformas dirigidas a pensionistas pobres o tiendas de propriedad familiar mientras que la corrupción a gran escala permanece intocable.
Nuestro gobierno no está pidiendo a sus socios un modo de evitar el pago de nuestras deudas. Estamos pidiendo varios meses de estabilidad financiera que nos permitirá embarcarnos en la tarea de llevar a cabo reformas de las que la amplia población griega se puede hacer cargo y puede sostener, en modo que podamos crecer y terminar con nuestra incapacidad de pagar lo que debemos.
Uno puede pensar que esta retirada de la teoría de juegos está motivada por un progrma de izquierda radical. La mayor influencia aquí es Immanuel Kant, el filósofo alemán, que nos enseñó que los hombres racionales y libres escapan al imperio de conveniencia haciendo lo que es justo.
¿Cómo sabemos que nuestro modesto programa de políticas, que constituye nuestra línea roja, es justo en términos kantianos? Lo sabemos al mirar a los ojos del hambre en las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra clase media agobiada, o considerando los intereses de las personas que trabajan duro en cada pueblo o ciudad europea en nuestra unión monetaria. Después de todo, Europa sólo recuperará su alma cuando recupere la confianza de la gente poniendo sus intereses en el centro del escenario.
Yanis Varoufakis.
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| Yanis Varoufakis parla nel parlamento greco Credits: die Welt |
Matemático de formación, en particular se dedicó al estudio de la "Teoría de Juegos". Es un economista que ha viajado por el mundo y siempre ha trabajado en ambientes académicos y políticos que han resultado ser demasiado neo-liberales para su sensibilidad. Llega a definirse a veces un "marxista errático". Reconoce al punto de referencia de la "ortodoxia comunista" un gran mérito y un gran error. El gran mérito sería haber identificado en el trabajo una variable económica cualitativamente distinta de todas las demás, en cuanto portadora de valores humanos. Pero, precisamente el intento de Karl Marx de proveer con una base científica las aspiraciones de la clase proletaria lo llevaría a un gran error: no haber reconocido que no puede existir una formulación consistente de un modelo económico que incluya tanto el valor como el beneficio como variables. Entre sus referencias culturales además de John Von Neumann está "Matrix", "Star Trek", y hasta Emanuel Kant. Se ocupa de un blog bajo título "Thoughts for a post 2008 world" [pensamientos para un mundo despu'es de 2008]. Sus entradas revelan como más allá de su preparación ha dedicado tiempo a recapacitar sobre varios aspectos de la crisis económica y social en curso. Además de esto, ha demostrado estar realmente comprometido con el futuro de su país y de toda Europa.
Aquí proponemos una traducción al castellano de una carta que escribió al New York Times y que publicó el 16/02/2015, mientras tenían lugar las negociaciones con los socios europeos. Finalmente Grecia obtuvo un aplazamiento de la restitución de la deuda y la revisión de algunas cláusulas que le darán un mínimo de margen de maniobra. Estas eran consideradas por el nuevo gobierno griego precondiciones para poder organizar su plan de estabilización de los presupuestos, la reactivación de la economía y la mejora de la dram'atica situación social. Además de estos propósitos, de esta carta emergen claramente aspectos interesantes de su personalidad.
No hay tiempo para juegos en Europa, de Yanis Varoufakis, ministro de Economía griego
New York Times 16/02/2015
Estoy escribiendo este artículo paralelamente a una negociación crucial con los acreedores de mi país- negociación cuyo resultado podría marcar una generación, e incluso constituir un punto de inflexión para explicar la naturaleza del experimento europeo con la unión monetaria.
Los expertos en Teoría de Juegos analizan las negociaciones como si fueran juegos de repartición de tartas donde todos los jugadores son egoístas. Como pasé muchos años como académico haciendo investigación en Teoría de Juegos, algunos críticos no tardaron en asumir que yo, como nuevo ministro de Economía griego estaría ocupado ideando faroles, estratagemas y opciones alternativas, intentando aprovechar el máximo de una mano débil.
Nada podía estar más lejos de la verdad.
Si algo hizo mi formación en Teoría de Juegos, me convenció de que sería disparatado pensar en las deliberaciones actuales entre Grecia y sus socios como un juego de regateo que ha de ser ganado o perdido mediante faroles o subterfugios tácticos.
El problema con la Teoría de Juegos, como solía contar a mis estudiantes, es que dan por descontados los móviles de los jugadores. Esta asunción no plantea problemas si se trata de póquer o veintiuno. Pero en las últimas deliberaciones entre nuestros socios europeos y el nuevo gobierno de Grecia, el punto es forjar nuevos objetivos, es modelar una nueva mentalidad que trascienda a las divisiones nacionales, disuelva la distinción entre acreedores y deudores reemplazándola por una perspectiva pan-Europea, y posicione el bien común europeo por encima de políticas insignificantes, dogma que ha probado ser tóxico si viene universalizado, y que ofrece un modo de pensar nosotros-contra-ellos.
Como ministro de Economía de una nación pequeña, estresada fiscalmente, privada de banco central propio y visto por muchos de nuestros socios como un deudor problemático, estoy convencido de que tenemos sólamente una opción: rehuír cualquier tentación de tratar este momento crucial como un experimento de estrategias y, en cambio, presentar honestamente los hechos que conciernen a la economía social de Grecia, discutir nuestras propuestas para hacer que Grecia vuelva a crecer, explicar por qué todo esto es interés de Europa, y revelar las líneas rojas que la lógica y el deber nos impiden traspasar.
Hay dos diferencias fundamentales entre este gobierno y los gobiernos griegos precedentes: estamos decididos a enfrentarnos con poderosos intereses personales para hacer despegar a Grecia y ganar la confianza de nuestros socios. Estamos también resueltos a no ser tratados como una "colonia deudora" que deberia sufrir lo que se merece. El principio de la mayor austeridad para la economía más deprimida, sería meramente curioso si no causase tanto sufrimiento innecesario.
Se me pregunta con frecuencia: ¿y si el único modo para asegurar la financiación fuera cruzar sus líneas rojas y aceptar medidas que considera sean parte del problema más que su solución? Fiel al principio que no tengo derecho a farolear, mi respuesta es: las líneas que hemos presentado como rojas no vendrán atravesadas. Si no, no serían verdaderamente rojas, sino una mera pantomima.
Pero, ¿y si esto conllevase dolor a sus gentes?, se me pregunta. Seguramente está usted faroleando.
El problema con esta línea argumentativa es que asume, supone, junto con la Teoría de Juegos, que vivimos en una tiranía de consecuencias. Que no hay circunstancias cuando tenemos que hacer lo que es justo no como estrategia sino simplemente porque es ... justo.
En contraposición a este cinismo, el nuevo gobierno griego innovará. Tenemos que desistir, independientemente de las consecuencias, de acuerdos que sean incorrectoss para Grecia e incorrectos para Europa. El juego "extend and pretend" (extienda y finja) que empezó cuando en 2010 la deuda pública de Grecia llegó a ser inservible, terminará. No más préstamos - o al menos no hasta que tengamos un plan para hacer crecer la economía y se puedan repagar, no hasta que ayudemos a la clase media a reinsertarse y no hasta que abordemos la terrible crisis humanitaria. No más programas de reformas dirigidas a pensionistas pobres o tiendas de propriedad familiar mientras que la corrupción a gran escala permanece intocable.
Nuestro gobierno no está pidiendo a sus socios un modo de evitar el pago de nuestras deudas. Estamos pidiendo varios meses de estabilidad financiera que nos permitirá embarcarnos en la tarea de llevar a cabo reformas de las que la amplia población griega se puede hacer cargo y puede sostener, en modo que podamos crecer y terminar con nuestra incapacidad de pagar lo que debemos.
Uno puede pensar que esta retirada de la teoría de juegos está motivada por un progrma de izquierda radical. La mayor influencia aquí es Immanuel Kant, el filósofo alemán, que nos enseñó que los hombres racionales y libres escapan al imperio de conveniencia haciendo lo que es justo.
¿Cómo sabemos que nuestro modesto programa de políticas, que constituye nuestra línea roja, es justo en términos kantianos? Lo sabemos al mirar a los ojos del hambre en las calles de nuestras ciudades o contemplando a nuestra clase media agobiada, o considerando los intereses de las personas que trabajan duro en cada pueblo o ciudad europea en nuestra unión monetaria. Después de todo, Europa sólo recuperará su alma cuando recupere la confianza de la gente poniendo sus intereses en el centro del escenario.
Yanis Varoufakis.
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